miércoles, enero 24, 2007

"¡Despedidos, Reposición!"

Este es un temita que lo tenía en el tintero desde hace algunos días, y justo ahora que pasaba una de esas manifestaciones cerca a mi trabajo decidí por fin a escribir al respecto.

Realmente resulta curioso el sistema de marchas de protesta. Como tengo la dicha de trabajar en el llamado "damero de Pizarro" , suelo ver con cierta frecuencia manifestaciones de protesta de diversa índole, y también veo que muchas de ellas parecen organizadas mediante un patrón en común, como si fuesen estudiadas de algún manual CeGeTePista, en el cual te dan las pautas para una "marcha exitosa".

Primero:

Cuatro a Seis personas adelante cargando la banderola. (si la banderola es muy grande pueden ser más). La banderola en cuestión deberá ser roja con letras blancas o amarillas en la cual se consigne el nombre del sindicato en letras grandes, debajo de éste el número de base y en la línea inferior algún lema alusivo a la marcha, como por ejemplo: "¡Despedidos, Reposición!". Últimamente la tendecia en banderolas ha cambiado de color a elección de los manifestantes para alejarse un poco de la imágen comunista sacarronchante. (aunque todos sabemos al final, que siempre son los mismos).

En la foto, la banderola principal.


Segundo:

Detrás de la banderola, normalmente van los líderes, caudillos o representantes del sindicato o de la asociación de pobladores, despedidos o lo que fuere. Estos hacen acto de presencia y son los que organizaron la fiesta. Normalmente deben ir acompañados por algún representante gremial o alguno que otro congresista de ultraizquierda. Así, en el caso de ser trabajadores regulares, es la CGTP, en el caso de ser profesores es el SUTEP, y así sucesivamente (en la foto debajo, nótese al tipo con el puño en alto).

En esta foto, nótese al tipo con el puño en alto.



Tercero:

Detrás de los líderes sindicales va el Bosque De Banderas y Pancartas, esto es especialmente si la marcha cuenta con algún rojizo sindicato auspiciador. Normalmente son banderas rojas con letras amarillas que dicen CGTP o SUTEP. Si la marcha es de protesta por algún servicio (por ejemplo, por que no les ponen agua a los residentes de Ciudad Pachacútec), las banderas sindicales son reemplazadas por pancartas que tienen escritas los nombres de los Sectores, AAHH y PPJJ que se suben al carro de la protesta (voz de Ferrando) "¡para que les caiga alguito Galladita!".


Se puede apreciar al fondo el bosque de banderas, en especial una que dice "PCP" que es el mismo partido del grupo terrorista "Sendero Luminoso" (aunque sus representantes lo nieguen).


Cuarto:

Es indispensable contar con el "Animador", quien es un personaje que normalmente va ataviado de un megáfono y va gritando los lemas alusivos a la protesta, eso sí, sazonados con bastante ketchup. Por ejemplo ese que dice: "¡Escucha Castañeda, el pueblo te repudia!", "¡El agua es del pueblo, y no de Sedapal!", el clásico ochentero "Si no hay solución, la huelga continúa" y cómo olvidar el famoso, escueto y directo "¡Despedidos, Reposición!" . Si es alguna agrupación política la que protesta (como la que acaba de pasar justo hace medio minuto mientras escribo esto), profieren lemas como "¡Jurado porquería, vergüenza del Perú!".


En este caso, el animador va encaramado en una camioneta, con sus megáfonos,
gritando los lemas alusivos. Tomar nota también de los que levantan
el puño socialista detrás de la banderola.



Por cierto, ¿no han notado que los lemas siempre tienen una pequeña pausa al medio?. Ese es uno de los grandes misterios por resolver.

Quinto:

Detrás del animador, van algunas personas de menor rango, algunas veces son acompañados con piñatas, muñecos del Tío Sam o del ya famosísimo átaúd negro de papier maché que dice "Presupuesto" en letras blancas, escrito con irregular caligrafía.

Acá, un muñeco quizá representando a algún político en sus instantes finales
(Creo que era Toledo).


Sexto:

Detrás del ataúd o del muñeco (que será quemado una vez llegado al lugar de reunión central), viene "La Banda" , que consiste en bombos, platillos, bocinas, pitos y matracas, todas sonando al unísono de tal forma que el ruido no pase desapercibido por los transeúntes o residentes aledaños , excepto el bombo que sí marca el paso con una cadencia determinada, en 4/4: "uno...dos...tres...cuatro... ¡BUM! ... uno... dos... tres... cuatro... ¡BUM!".

Séptimo:

Detrás de la banda con pitos y matracas, se separan los "Batallones", cada uno encabezado por su propia banderola, que normalmente dicen cosas como "ALAN CUMPLE TU PROMESA, Despedidos Reposición". Estos batallones están compuestos por aproximadamente veinte personas que caminan en fila india formando rectángulos, separados unos de otros por una distancia aproximada de un metro, para de esa forma "hacer bulto" , y que no se note que la marcha consiste en cuatro gatos. Los batallones constan de los siguientes elementos:


a) Los abanderados: Como su nombre lo indica, lleva pancartas o banderas de tamaños medianos, que separan los batallones.

Abanderados que separan los batallones

b) Los pancarteros: Son entusiastas que cargan en sus manos una pequeña pancarta, normalmente hecha por ellos mismos, que tienen un largo petitorio escrito en ella y apenas se leen desde una distancia mayor a tres metros.


Quién rayos va a leer todo eso?
(además que él solito con semejante cartel se le ve un tanto ridículo).



c) La tropa: Son personas que no tienen nada en las manos y gritan a voz en cuello los lemas dictados por el animador. En el caso de ser manifestantes de construcción civil son especialmente peligrosos, pues muchos cargan palos, lanzas y barretas que usarán como autodefensa contra la policía.

La Tropa



Octavo:

La Unidad Logística de Demolición. No hay manifestación que no la tenga. Son las personas, entusiastas todas ellas, que llevan en sus manos los ítems necesarios para hacer de la protesta un éxito. Son ellos los que cargan las llantas viejas que serán quemadas en puntos estratégicos (a fin de evitar que las demás personas, ajenas a la protesta se puedan desplazar libremente por las calles). También cargan combustibles que serán los catalizadores de que se formen altas llamaradas y copiosas columnas de humo. Además, la unidad de demolición cuenta con algunos elementos que se encargan de destruír la propiedad pública a fin de poder proveer de municiones a la fuerza de choque (ver abajo) en caso sean repelidos por la policía.

Noveno:

La Fuerza de Choque. Consiste en los más aguerridos y recalcitrantes admiradores de las ideologías Marxisto-Leninistas (o pueden ser meramente unos perfectos imbéciles, que al final es lo mismo). Van enmascarados con algún trapo rojo o pasamontañas y ellos se encargan de literalmente "encender las pasiones" , ya sea arrojando piedras a los policías que les bloquean el paso, destruyendo la propiedad privada arrojando piedras a los vidrios de comercios locales, tirando bombas molotov al inefable "Rochabús" o al ochentoso "Pinochito" que les dispara chorros de agua a alta presión a fin de dispersarlos. Afortunadamente, los incendiarios no son tan frecuentes como lo eran antes. Sin embargo, la fuerza de choque es igualmente destructiva. Cabe resaltar que cuando la Fuerza de Choque redunda en obvios excesos, los líderes sindicales niegan su existencia y los tildan de "infiltrados".

La Fuerza de Choque de Construcción Civil



Las marchas normalmente se desplazan por calles estratégicas a fin de tener su share of public exposition , caminando lentamente hasta llegar al lugar de protesta elegido por sus líderes (El Congreso es el favorito), aunque se paran al frente de ministerios, municipalidades y otros edificios públicos (en el Palacio de Gobierno ya no desde que Toledo entró al poder, pues inaguró la moda de cerrar las calles cuando la situación amenaza con ponerse color hormiga).

A los lados de toda manifestación, van acompañados por algunos policías antimotines con todo su equipo, por si la situación se pone brava y poner en fá a cualquier revoltoso que pretenda hacer desmanes. Una marcha tiene más éxito dependiendo de la cantidad de policías que logre convocar, ya que una manifestación con muchos policías atrae a las cámaras de TV. Ni qué decir si se hace presente el carro rompemanifestaciones (Ya sea el Rochabús o el Pinochito).

"El Pinochito en acción"

Así que esta es la fórmula, cuidadosamente estudiada a fin de poder tener una manifestación exitosa... ¡y salir en los noticieros de TV en horario central!

-
Herr Hauptmann.

miércoles, noviembre 22, 2006

Cómo Elmo paga sus Cuentas...

Yo generalmente me endeudo hasta el cuello....

A ver, y ustedes se preguntarán ¿Por qué un muñeco tan tierno y eléctrico como yo se endeuda a cada rato? Simple: porque soy eléctrico. En pocas palabras y sin tanto adorno: Cada vez que cobro un billetín, me lo tiro en cosas sin importancia (ropa, comida, pasajes, etc) y en cosas realmente importantes (hoteles, condones, lubricante {para ella, of course}, ropa interior comestible, etc); y llego a fin de mes como Nicky Lauda, quemado hasta en el reverso de la rodilla y sin un mango en el bolsillo con huecos de mi jean de batalla.

Debido a esta situación tan arraigada en mi (quedarme misio como el Chavo del 8 y deberle a las once mil vírgenes el sueldo hasta el año 2045) recurro a un amigo que me salva en cada ocación, como David Hasselhoff en Baywatch: mi amigo "Blackzilla". Obviamente que a estas alturas de la lectura se están preguntando ¿Por qué se llama Blackzilla? Bueno, porque es negro, mide casi 2 metros y tiene un miembro tan grande que podría destruir Tokio con el...


Blackzilla me ha salvado tantas veces del ahorcamiento económico que le quise agradecer tanta deferencia hacia mi persona, y se me ocurrió una forma de agradecimiento de lo más hermosa. Le pase el msn de una amiga mía.

Esta amiga mia, que le pondremos el nombre de "Pili" es simpática, es un cague de la risa, muy buena gente, recontra amiguera y lo más importante de todo: es BISEXUAL. Cuando la conocí, aparte de acostarme con ella repetidas veces, me dijo que quería hacer un trío y que le presentara a una chica; así que le presente a otra amiga mía llamada "La Abeja", la cual me confesó hace mucho tiempo que quería acostarse con una chica para probar (aparte de ya haberse acostado conmigo en varias ocasiones y de formas diversas, en los sitios más inverosímiles). Y me dije a mí mismo:

- "¿Y por qué no las presento a ambas y armamos una jarana de rompe y goza?"

Y las puse en contacto la una con la otra. Desde el primer día hicieron click y se volvieron totalmente inseparables (como uña y mugre o como juez y coima). Luego de haberlas presentado, quedamos en armar un buen trío, pero por cosas del destino yo me peleé con La Abeja el día marcado para el trío y no se pudo. Pero sabía que ese día de todas maneras Pili y La Abeja se iban a juntar y acostarse juntas por primera vez con otro tipo. Yo por mis adentros tiernos me decía a mi mismo (y frente al espejo, que es la mejor manera de conversar con uno mismo) que el pata que les tocara se ganaría una excelente y pendejísima noche.

Bueno, me contó Blackzilla que contactó a Pili y empezaron a gilearse desde el día uno (ya que Pili es muy...amiguera) y quedaron en salir un sábado (el mismo sábado en que se concretó y deshizo mi trío) y él fué a buscarla (a ella) a su casa. Al llegar, Pili estaba con La Abeja y salieron los 3 de parranda: Se fueron a bailar y Pili y La Abeja estaban que se besaban y tocaban delante de todos, y los demás hombres que estaban en la disco estaban que miraban a mi amigo Blackzilla con una cara llena de respeto y envidia verde jade como la del eunuco que ve a un burro en primavera. Se besaban ellas, lo besaban a él, se besaban los 3 en tales apretujos que uno no sabía quien besaba a quién ni quién tocaba en donde al otro.

Salieron de la disco y en el estacionamiento pasaron a unas sesiones de sexo oral entre la palanca de cambios y la guantera que mejor ni cuento, y se fueron disparados al hotel (los 3). Blackzilla me contó al día siguiente (y con lágrimas de felicidad en los ojos) que se metió un trío de padre y señor mío. La pasó bomba inmerso en un remolino de piernas, lenguas, manos, sudor, orgasmos, arañazos, mordeduras y sexo a saco que dejaría cojuda de impresión a la mismísima Mesarina. El pobre quedo tan muerto que al día siguiente se despertó a las 7 de la noche. Y cuando lo llamé para preguntarle como le fué, lo único que me atinó a decir fué:

- "Elmo, eres mi padre y mi madre. Eres Dios!"

Y cortó la llamada. Lo que es yo, estoy felíz por haberle pagado esa deuda de gratitud que le tengo a mi amigo Blackzilla y de paso que me esté agradecido por los siglos de los siglos, amén. Lo malo es que ahora Blackzilla se ha ido de viaje y ya no me puede prestar más dinero.

¿Habrá un alma caritativa que me quiera prestar unos centavitos? Miren que yo pago bien...

martes, noviembre 14, 2006

"CACHETADA A LA ERGONOMIA"

Justo ayer mientras estaba de acompañante en la tienda Saga Falabella de Miraflores, no pudimos evitar en reparar en la siguiente nota curiosa, la cual este colaborador del Rincón les da a conocer:


Sí, es la caja de pago preferencial (la única) que la financiera CMR tiene a disposición de sus clientes. Pero noten el cartelito que tiene en la caja. ¡Todo un ejemplo!

Con él se implica que se da atención preferencial a: mujeres embarazadas, personas mayores, discapacitados y a señoras con niños en brazos. Esto sería perfecto si no es porque la única (sí, la única) forma de llegar hasta allí es esta:

Y efectivamente, la caja se encuentra en un segundo piso, tal como se ven aquí los puestos de atención al público:

Al notar semejante incongruencia, le preguntamos a la amable la señorita que estaba atendiendo la caja al respecto. Sólo pudo encojerse de hombros y decir "ahí está el punto".

Como diría su compatriota Condorito...... PLOP!

(¿O debería ser "Exijo una explicación"?)

miércoles, noviembre 08, 2006

"Reiniciamos Transmisiones"

Aquí, desde el Morro Solar vía el satélite "Panamsat", usando el moderno sistema de "Polarización Circular" y gracias a nuestros nuevos y potentes transmisores "Harris" , El Rincón vuelve a estar online para beneplácito de propios y extraños.

Muy pronto les brindaremos nuestra programación con la fluidez y calidad a la que estamos acostumbrados.

(O sea, esperen cincuenta años más a que aparezca otro artículo).

martes, setiembre 12, 2006

"CORNUTTI"

Este es un correo que me llegó a la oficina el día de hoy. ¿Broma, intento desesperado, auto-humillación?. Quién sabe, pero lo cierto es que está muy divertido.

Send reply to: xxxx@xxx.xxx
From: "POR FAVOR"
Subject: NECESITO SU CONSEJO
Date sent: Tue, 12 Sep 2006 10:28:29 -0700


DERREPENTE NO ME CONOCES
PERO ASI ES MEJOR

YA QUE NECESITO UN CONSEJO DE
UNA PERSONA INEDEPENDIENTE
Y MUY AJENA A MI.

EL CASO ES EL SIGUIENTE : ME HE
ENTERADO QUE MI MUJER ME ESTA

ENGAÑANDO CON SU MEJOR AMIGA,
ES DECIR,
CON OTRA MUJER !!!!!!!!!!!!!!!!!

NO LO CREIA PERO TENGO PRUEBAS
Y FOTOS.

YA HE HABLADO CON MI MUJER Y
ELLA

ME DICE QUE YO TENGO LA CULPA
POR TENER UN PENE CHIQUITO

QUE NO LA SATISFACE

Y PARA COLMO SER IMPOTENTE.

NO SE QUE HACER PORQUE

YO LA AMO!!!

POR FAVOR DIGAME :

SOY CACHUDO????

EN REALIDAD NO LO SE YA QUE NO
ME ENGAÑA CON OTRO HOMBRE

DEBO SEGUIR CON ELLA????

POR FAVOR, ESTO ES SERIO.

ACONSEJEME.

GRACIAS

P.S. : No puse la dirección de correo de origen porque sospecho que si alguien le escribe, su dirección de e-mail terminará en alguna base de datos de SPAM.

--
Herr Hauptmann

jueves, agosto 24, 2006

"LA CAGARON"



Puuuta... la cagan.
Lo que pasa por hacerle caso a los chismes...¿y ahora?

lunes, agosto 07, 2006

"INSTINTO DE CONSERVACIÓN"

Antes de empezar con este relato, quisiera poner el claro que bajo ningún concepto pretendo burlarme, ni mucho menos hacer chacota de los impedimentos con que a algunas personas les tocó nacer, pues, --viendo el asunto en retrospectiva-- tal vez se me pasó un poco la mano. Pero debemos considerar que durante el evento en cuestión, yo contaba con escasos siete años de edad y, la verdad sea dicha, en ese instante sentí que luchaba por mi vida y el instinto de supervivencia nos lleva a realizar actos impensables, tales como asestarle una pedrada en la cabeza al vecino que viene dispuesto a rompernos el alma cuando inocentemente le rompemos una ventana de un pelotazo, o cuando, --atrapados y sin salida-- no tenemos otra opción que reventarle un cohetón en el hocico al perro, también del vecino, que con un entusiasmo atroz pretende darnos una probadita en la pierna.

Me encontraba hoy en el Wong de Dos de Mayo y ví a una niña con el Síndrome de Down. Recordé el post de KAT, que había leído hoy en la mañana, donde menciona que una cajera le dijo a uno de estos chicos "No me fastidies más", seguramente porque, dentro de su inocencia y su afán de demostrar cariño, pueden llegar a ponerse bastante melosos, lo reconozco. También me hizo acordar aquel incidente de los siete años, que paso a relatarles a continuación pues soy enemigo del suspenso.

Recuerdo que era de noche, y --sacando cálculos-- vendría a ser el año 1984. Estaba acompañando a mi viejo --¡que cada día se parece más a mí!-- a hacer una diligencia y me dijo que tenía que ir a la casa de un amigo a recoger unos papeles; no sin antes "advertirme" que el hijo de su amigo era "mongolito", y que por lo tanto, me abstenga de hacer algún comentario cruel --propio de los niños, que dicen la verdad sin tapujos--, reírme, o en fin, cometer algún acto fuera de lugar, que fuera a ofender al niñito a su familia, porque de lo contrario "te saco la mierda por payaso"(como decía mi papá), porque ya me conocían y sabían que de tranquilito no tenía nada. Debo agregar que en aquellos tiempos, vivía en una especie de "Libertad Condicional", donde a la primera de bastos me reventaban el culo a correazos, y me dejaban durmiendo boca-arriba cuatro días, por malcriado.

Así pues, con la correspondiente advertencia, y con la voz cargada de hebillazos, mi viejo procedió a tocar el timbre, y al poco rato salió su amigo; lo saludó; me presentó; y el señor me dijo: "A ver, espérate un ratito que te voy a presentar a mi hijo Jorgito". Contesté con una leve sonrisa, mientras esperaba nervioso la aparición del niñito bajo la atenta mirada de mi papá, que me las tenía juradas. En eso hizo su aparición Jorgito, y... cómo describir aquel energúmeno del tamaño de Frankenstein, y con la misma vestimenta de Pericles, de los Locos Adams. Recuerdo que la presión me bajó a siete, pues de niñito no tenía nada y --en aquel entonces-- la cara del muchacho me asustó y tuvieron que pasarme catorce cuyes para curarme del susto.

El asunto no terminó ahí, pues mi viejo y su amigo pasaron al escritorio para, seguramente, conversar de asuntos de adultos mientras Jorgito me tomaba de la mano y me dijo: "¿Quieres conocer a mi perro?"; Yo, naturalmente, preferí no darle la contra, por miedo a que me desentornille el cráneo con dos dedos, hasta que llegamos a un pasadizo donde, al mismo estilo de las películas de terror, había una puerta y los ladridos del can se podían escuchar con toda claridad. Bueno; ese perro debía tener el tamaño de un caballo, porque, tal vez movido por la voz de su amo, el can comenzó a lanzar bramidos y a azotar la puerta de tal manera que lo que había atrás debía ser --según mi razonamiento de siete años-- Godzilla, El exorcista, o un dragón de tres cabezas sin almorzar. "¡No! ¡ya no quiero conocerlo!" dije, pero Jorgito jalaba con la fuerza de tres tractores y dieciocho Wookies. Cuando me encontraba a escasos cinco pasos de la puerta, no tuve otra opción y --movido por el miedo a que me coman vivo, y quiero que quede claro el motivo-- procedí a darle sin más trámites un lamparazo de bronce en el cerebro, que justamente se hallaba cerca a la puerta.

Ya se imaginarán el despelote que se armó cuando Jorgito gritó "¡Papáaaaaa!", mientras tenía la cabeza como un festival de glóbulos rojos. El papá de Jorgito se lo llevó corriendo a que le pongan los cuarentiséis puntos correspondientes en la testa, mientras mi viejo me sacaba como un bólido de la casa a su carro, y luego, al llegar a casa, y por más que traté de explicar el asunto --desde el otro lado de la puerta de mi cuarto debidamente trancada con la cama-- no me sirvió de nada pues mi viejo había tomado la determinación de romperme el alma, con la correa de sus tiempos de militar, que la tenía guardada para ocasiones especiales como ésta.

Al final, tuve que abrir la puerta donde me zamparon ocho viajes de correa, "constantes y sonantes". Felizmente antes de abrir la puerta me había puesto encima dos calzoncillos extras, un jean y un pantalón de buzo que absorbieron los impactos como si fuera kevlar reforzado. Aunque las cicatrices del alma, al sufrir la incompresión paterna no me las borra ni San Pedro con toda la corte celestial, pues, a veces, no es fácil ser niño, como muchos piensan.

Claro que... seré niño, pero cojudo, ¡Jamás!

jueves, julio 27, 2006

"DESFILE PATRIOTERO"

Hace un montón de años, en la época escolar, yo pertenecía a la gloriosa banda de música del colegio como fórmula para escaparme de los ensayos de marcha, en los cuales estaría condenado a indefectiblemente morir de aburrimiento, de frío o calor (sea el caso), que se hacían en la víspera de las fiestas patrias. Como todo el mundo salía a marchar, los que pertenecíamos a la banda éramos merecedores de un hueveo absoluto durante los ensayos generales, en los cuales nos tomándonos una gaseosa sacándoles pica a nuestros demás compañeros que marchaban interminablemente a paso de ganso por el patio de honor (que de honor no tenía mucho, pero en fin).

Nuestra bien ponderada banda tenía unos instrumentos de antología que serían dignos de un museo, (algunos del año 1929) y teníamos que manternerlos en perfecto estado muchas veces con nuestra plata, ya que al director (el R.P. Cotrina), más le preocupaba participar en "Adecore" que las demás actividades extracurriculares. Por cierto, el último galardón que obtuvo el colegio fue en la década de los '60 y en cada marcha paseaban al ya algo envejecido estandarte con un orgullo digno de un pavo real.


A trumpet


Tras varios meses de ensayos, llegó el gran día. En ese entonces, mi hermano mayor era brigadier de la banda, por lo que a él le tocaba pararse al frente durante la exhibición. Yo estaba al centro, un poco más atrás, en la sección de instrumentos de viento. Por entonces, existía una rivalidad por ser el brigadier (supongo que en ese momento era importante) entre un tipo llamado Lizio N. y mi hermano. Lizio como dé lugar quiso que le pusieran en el sitial de honor, pero sin embargo, mi hermano fue el designado, por tratarse de uno de los más veteranos músicos de la banda (aparte de que él ya estaba en el último año de secundaria). A Lizio lo le quedó otra que refunfuñar como viejita cascarrabias por su mala suerte. Todos estábamos ataviados con el uniforme de la banda: Boinas rojas (algunas con estrellas para jurarnos generales de un ejército inexistente), camisas de manga larga blancas, el pantalón color rata y escarpines blancos cubriendo los zapatos. Salimos todos con nuestro profesor de música a la calle y empezaron los movimientos. En eso, Lizio ya no pudo más consigo mismo y armó una pataleta en la cual finalmente arrojó el instrumento por los aires hasta que impactó pesadamente sobre el pavimento, la pobre e indefensa corneta terminó más aplastada que asiento de gorda. Eso marcó su retiro definitivo de las actividades musicales.

Pasado el incidente, nos movimos durante cuadras y cuadras, entonando ocasionalmente algunas melodías que nos sabíamos de memoria (eran como 9 temas) y marchando a paso marcial, hasta que nos ubicamos en la calle y nos colocamos detrás de un colegio estatal, el 11-no-sé-cuántos. El estado de sus instrumentos era realmente calamitoso: Las cornetas más chancadas que colectivo de la vía expresa, la percusión con su cueros parchados con gutapercha y los platillos rotos o rajados. El único que se salvaba con las justas era el bombo, el cual estaba pintarrajeado con mensajes ilegibles. Cuando nos llegó el turno, nos colocamos a un lado (convenientemente señalizado) y tocamos mientras pasaban los "batallones" de alumnos, algunos marchaban, otros hacían la finta y los profes simplemente caminaban (tengo que anotar que las profesoras estaban firmenente agarradas de su cartera, como si fuera su tabla de salvación). Todos desfilando ante nuestras beneméritas autoridades municipales. Todo muy bien hasta que tocó el turno de retiramos de allí, en un movimiento impecable e irrepetido hasta ahora, hasta colocarnos en nuestra nueva posición, mientras veíamos cómo desfilaban los otros colegios:

Vimos pasar a nuestro eterno rival, aquel que era un colegio del estado pero tenía el apoyo de la gente de la FAP, y los tipos parecían soldados marchando con sus botas militares. Hicieron la finta y pasaron con su banda de instrumentos prestados. Luego pasó un colegio de mujeres que hacían esos extraños malabares con las baquetas, y luego otro colegio que no tuvo mejor idea que mandar a su escolta al ridículo ataviados con fusiles de madera (sí, leyeron bien). "N" horas después, finalmente acabó el desfile, pero fuimos llamados otra vez a pasar por el estrado... ¡después de poco más de dos décadas por fin habíamos ganado otro estandarte por nuestra impecable participación en el desfile!. Además habíamos sido convocados a participar en el concurso de bandas de Lima en la Plaza de la Bandera. Todo sin el apoyo del mequetrefe del director.

Días después, a medida que se acercaba la fecha de la presentación, a nuestro reverendo director no le hizo ni fú ni fá el tema del concurso así que nos denegó el permiso y el apoyo para ir, por considerarlo "un asunto de poca importancia" añadiendo que eso sólo eran nimiedades que no aportaban en nada. Nuestras protestas fueron acalladas con un silencio de cementerio (el de las buenas ideas). Con ello, no hizo otra cosa que matar definitivamente el espíritu de aquella magnífica promoción que no se volvió a repetir jamás.




Ahora Uds. dirán ¿y qué viene todo esto? Pues bueno; con motivos de estas fiestas patrias me acordé del viejo de mierda de Cotrina.Sinceramente no tenía las mínimas ganas de contar esta historia, porque en realidad no es mas que un pretexto para decir:




"¡Gracias Cotrina, viejo hijo de un camión lleno de putas, ojalá te pudras, basura!"

A trumpet

P.S.: Ah, que viva el Perú.

--
Herr Hauptmann

miércoles, julio 12, 2006

"Mente sana en cuerpo sano"

Desde muy pequeño siempre me he sentido atraído por el deporte. Cuando aún estaba en el colegio mis deportes favoritos eran el fútbol y el basket. También eran los favoritos del colegio por que eran los únicos que se practicaban ahí. El culto por el cuerpo y la actividad física no era lo preferido por las monjitas de ese centro educativo, que veían la clase de educación física como un recreo más, en donde los alumnos se dedicaban a rascarse las pelotas – no precisamente las de cuero- como Dios manda. Recuerdo que desde muy niños nos prohibieron el uso de las pelotas oficiales para la practica del fútbol. Como reemplazo nos obligaron a llevar pelotas de trapo. Esas pelotas las tenían que confeccionar nuestras madres, que con todo el dolor de su corazón perderían un juego viejo de medias de nailon. Ahora que lo recuerdo bien, no se por qué un niño llevo una pelota de trapo negra con huequitos que la adornaban. ¿ Su señora madre se dedicaría al oficio más antiguo de la tierra?.
A lo que iba, es que el deporte estaba muy venido a menos en ese local. Siendo un colegio privado – privado de la gloria deportiva – no dábamos pié en bola en los campeonatos escolares. Éramos un desastre. Y así fui creciendo, en todo ese ambiente anti deportivo, en ese circulo en el que jugar un partidito de fulbito era mírame y no me toques. Claro que nunca faltaba el chico prodigioso que hacía maravillas con el balón, ese chico que se deleitaba llevándose a uno, a dos, a tres. Ese que no le pasaba la bola a ninguno para que convirtiera el gol, el mismo era, el hombre orquesta. Al ver esa clase de espectáculos de egoísmo yo también me convertí en un prodigio del deporte, pero de contacto. La mejor forma de quitarle el balón era quitándole primero la pierna. Esa técnica la llegue a perfeccionar mejor en la secundaria. También la practicaba por mi casa. Aquellos partidos si eran de fútbol macho, donde los cholos del mercado te podían seccionar la canilla por dos soles de apuesta.
Con el correr de los años y con el cuerpo curtido de tantas batallas deportivas, ya era un salvaje consumado. El fútbol era mi pasión, pero empezó a brotar desde lo más profundo de mi ser, el deseo de no simplemente sacar del campo a cinco o seis adversarios por partido a causa de múltiples lesiones. Yo quería algo más. Quería aprender a golpear profesionalmente, porque cualquiera golpea, por ejemplo mi tía cuchita golpeaba diariamente a su marido, casi profesionalmente con la sartén. La cosa era golpear con estilo, como en las películas de artes marciales, sin recibir ni un solo golpe, salir limpio de una pelea. Así incursioné en los deportes de contacto. Instintivamente me convertí en uno de los mejores “ Karatecas “ de la escuela. No voy a negar que el deporte era interesante, pero nunca falta un amanerado por ahí que desvirtúa la esencia de las artes marciales y se pone a crear reglas estúpidas que le quita realismo al deporte. Pasados tres años de constante práctica, eso me obligo a decidirme a seguir buscando un mejor arte marcial, un verdadero arte en el que puedas desfogar las preocupaciones del día en la cara de tu oponente, sin ninguna clase de remordimiento.

Hasta que llegó el día en que mi vida cambió. Mi inseparable amigo Lizard me vino con la noticia que existía un arte marcial milenario, en el que todos iban a entrenar encapuchados – no eran terroristas ni ninguna clase de agrupación subversiva-, nos íbamos a convertir en Ninjas. Elmo ya hace algunos años me había venido con ese cuento de que era Ninja y que sus integrantes se trepaban por los arboles y andaban lanzando esas famosas estrellitas a diestra y siniestra, que era una especie de arte marcial en donde se utilizaban muchas clases de técnicas de combate como el Karate, Kung Fu, etc . Por supuesto que no le creí ni media palabra, eso solo era para las películas.
Pero como dijo ese famoso ciego “ ver para creer”, acepté ir con Lizard al sitio donde entrenaban estos famosos personajes. Al llegar, en un escritorio estaba sentada una chica perteneciente a la sociedad, ella me preguntó por que quería entrenar con ellos, parece que era una clase de estrategia para darle un toque misterioso al asunto. Entonces dije lo primero que computó mi cerebro.

“ Porque es todo mezclado pues”

Con esa clase de respuesta en otro lugar me metían una patada con giro en las cuatro letras y me sacaban volando de ahí. Pero parece que le caí bien a la muchacha – Después de que saqué mis cien soles de inscripción-, porque en ese arte marcial parece que tenían el lema de que con la plata baila el mono.
La cosa es que fuimos bienvenidos en el templo de entrenamiento – mejor dicho, un pequeño espacio en una cooperativa- A pesar de que el arte de la meditación era reemplazado por el arte de la sumisión y la rendición del enemigo. Este si era un buen arte marcial. Al fin había visto la luz.

Lamentablemente parece que el ritmo de entrenamiento nos quedo corto, más que todo a Lizard que con un metro noventa y siete centímetros de altura todo lo ve chico. Pero el punto está en que tuvimos que buscar algún tipo de deporte complementario con este arte marcial.
Lo primero que se nos ocurrió fue acercarnos a las instalaciones del Estadio José Díaz, mejor conocido como Estadio Nacional y donde funcionan las distintas Federaciones deportivas.
Nuestro verdadero objetivo era ir a la federación de gimnasia, porque iba acorde con el arte marcial que en esos momentos andábamos aprendiendo. Los saltos mortales y toda esa clase de espectáculos circenses iban de la mano con las estrellas y las espadas.
Pero al estar ahí parados se nos ocurrió ir a conocer las otras federaciones. Ese fue un verdadero paseo por el infierno. Cualquier deportista por el cómodo precio de quince soles podría purgar sus penas fácilmente ahí.
Lo que voy a pasar a relatar no es ficción. Es la cruda y triste realidad deportiva del Perú Campeón.

La Federación de Gimnasia se encuentra mirando a la vía expresa. Luego de pasar la puerta de ingreso tienes que subir hacia el segundo piso. En todo ese trayecto como para que las personas no se aburran hay figuras de lo mas huachafas pintadas en las paredes. La que más me impactó fue la de un dragón chino, que tenía pinta de perro con moquillo.
Al llegar tienes dos puertas, la de la Federación de Gimnasia a la izquierda y a la derecha la de Kung Fu.
Como no queríamos perder tiempo fuimos directo a inscribirnos a nuestras clases de Gimnasia, de paso que veíamos las instalaciones. En general estaban bastante bien implementadas, a excepción de los vestidores que no habían sido refaccionados desde que se inauguró el recinto deportivo.

“Vamos a ver las otras federaciones, para conocer” me sugirió Lizard.

Como la más próxima era la de Kung Fu, que estaba a una puerta de ahí, nos dispusimos a entrar. Para nuestra “buena suerte” estaban en pleno entrenamiento. Al asomarnos por la puerta un extraño campo sobrenatural nos hizo retroceder instantáneamente, pero no era a causa de la energía emanada por el entrenamiento. El espeluznante olor a pécora era insoportable, ¡¡que tal pezuña por Dios!! Ese arte era más Fú que Kung, más “Fó” que “Fú”.

“Pasen, pasen “

El amable instructor nos estaba invitando a ver la clase. Pero como dijo el cojo “patitas para que las quiero” nos arrancamos sin decir media palabra. Bajamos rápidamente las escaleras e inhalamos el “aire puro”, ese aire lleno de smog, que a comparación del aire pezuñento de ahí arriba era más puro que el de las montañas.

Luego de haber estado a punto del desmayo, nos repusimos y caminamos unos cuantos metros para entrar a la Federación de Judo.
Ahí estaban los muchachos, dándose de espaldazos contra el Tatami (un piso blando que disimula los golpes). Ellos si tenían los pies limpios o por lo menos no producían ningún olor raro. El sitio se veía bien humilde, los uniformes estaban como para regalárselos al ropavejero o para usarlos como trapeador. Esa imagen me hizo acordar de que el apoyo del gobierno es casi nulo en el deporte peruano.
Luego de pasar por la Federación de Lucha, que por cierto también estaba más olvidada que la sexta estrofa del himno nacional, fuimos a visitar las instalaciones del la Federación de Boxeo.
Esas instalaciones que vieron desfilar a grandes exponentes del deporte de las narices chatas, donde solos los verdaderos machos aguantaban ese estricto entrenamiento.
Ahí estábamos, esperando a que nos pellizquen para despertarnos de ese sueño, de esa pesadilla.
La imagen era simplemente apocalíptica. Un negrito saltaba soga incansablemente. Salto tras salto se iba blanqueando a causa del polvo que levantaba. Con el torso desnudo que dejaba ver todo su esqueleto y con un pequeño “short” que parecía un taparrabo indio, el negrito era para hacer llorar a cualquiera, estaba para una publicidad en contra de la desnutrición juvenil. Sentados, apoyados contra las paredes estaban otros practicantes. No se si estaban descansando o simplemente agonizaban esperando a que llegue su hora final, solo se limitaban a mirarnos como si fuéramos un pedazo de comida. Al ir ingresando nos dimos cuenta que la bomba de Antimateria había besado ese lugar. El Ring de Box ya no existía, como recuerdo habían dejado las cuerda formando un cuadrado, simulando el cuadrilátero. La “Pera” parecía un Higo por lo desinflada que estaba, las pesas estaban más oxidadas que pene de anciano. Al momento de salir temblando de ahí, unos de los muchachos estiró la mano y nos dijo : “Un sol pé “. Le dimos cinco soles con las lagrimas en los ojos y nos fuimos con la cabeza gacha y rogándole a Dios que por favor se llevara de una vez a esos pobres hombres.

Unos pasos más allá, nos esperaba la Federación de Natación. Unos trescientos pirañas chapoteaban alegres dentro de la verdosa piscina olímpica -no me quiero ni imaginar de que estaba compuesta esa agua- . Era de locos esa imagen.
“La Divina Comedia” de Dante Alighieri se quedó chica con ese Tour infernal que experimentamos ese día. El deporte peruano nos había dado una lección de vida o más bien de muerte.

En conclusión personal, en este país carente de muchas cosas, si quieres mantenerte en forma necesitas tener dinero para ir a un sitio decente a trabajar el cuerpo o simplemente puedes ponerte tu ropa deportiva y salir todas la mañanas a algún parque cercano y practicar tu deporte favorito.

viernes, julio 07, 2006

"TLC PERÚ-ESTADOS UNIDOS"

Hablando del tema del TLC, que de por sí es un tema más complejo que tratar de lamerse el codo, y sobre el cual uno siempre está tratando de cuidarse --como de lo embarazos-- para no salir con el famoso "Domingo siete" y terminar hablando de política, que es uno de esos temas --junto con las hemorroides y los cachudos-- en los que uno no puede dar una opinión sin tocar carnecita con la gente, y terminar peleándose con los idiotas --es decir, los que tienen una opinión distinta a la de uno-- que nunca faltan para agriarle el día al más pintado.

Para tratar de decirlo con palabras simples, hay que tener una deficiencia en el cromosoma 21, --o en buen castellano: ser una buena bestia-- para pensar que el TLC nos va a hundir en un agujero dantesco e infernal, y sobre todo al sector agrario.

Definitivamente yo no cambiaría para nada el sabor de nuestra comida y de nuestros prodúctos agrícolas, por ninguno venido de ninguna parte. Nisiquiera por las Suizas o las Ucranianas que, --según dicen--, todo lo tienen rico. El agricultor va a seguir jodido con o sin TLC, vendiendo una caja de papayas en 50 céntimos, para que luego en el mercado mayorista se venda a 50 céntimos cada papaya. Los que se quejan son los Trinchudos pezuñentos "Rey de la papa" o "Rey del tomate", --y ninguno de ellos es Rey del Jabón, por ejemplo-- que se enriquecen con la necesidad del campesino, obligándolo a terminar trabajando de obrero en la capital, al más puro estilo de Jeremías Ayunque en "Ni con Dios ni con el Diablo", con la diferencia que ninguno se va a acostar con alguna de las hermanitas Cabrera.

A los que no les conviene el TLC son la los mediocres, a las empresas chichas, a los explotadores que se quedan con el billete subpagando a sus trabajadores, y los que quieren todo fácil. Acepto que es difícil competir con los grandazos, pero en un mercado libre y globalizado, --al cual no podemos darle la espalda por un nacionalismo ridículo--, hay que competir con calidad. Esta es la oportunidad más grande del país y todavía se quejan. Tenemos la opción de seguir aumentando nuestros índices de exportación, y aprender el concepto de "error cero" y "calidad total", pero, ¡no pues!, ¡somos peruanos!, "Mucha chaaaamba..."

Personalmente no me interesa que los empresarios chicha o los mediocres se jodan. En este mundo no hay cabida para esa gente. Les recomiendo entrar al sitio web del TLC (busquen pues) y lean el documento "TLC Perú-Estados Unidos: Nociones Clave", que podrán descargar clickeando aquí.

...Síganme los buenos....


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Lizard King