lunes, agosto 07, 2006

"INSTINTO DE CONSERVACIÓN"

Antes de empezar con este relato, quisiera poner el claro que bajo ningún concepto pretendo burlarme, ni mucho menos hacer chacota de los impedimentos con que a algunas personas les tocó nacer, pues, --viendo el asunto en retrospectiva-- tal vez se me pasó un poco la mano. Pero debemos considerar que durante el evento en cuestión, yo contaba con escasos siete años de edad y, la verdad sea dicha, en ese instante sentí que luchaba por mi vida y el instinto de supervivencia nos lleva a realizar actos impensables, tales como asestarle una pedrada en la cabeza al vecino que viene dispuesto a rompernos el alma cuando inocentemente le rompemos una ventana de un pelotazo, o cuando, --atrapados y sin salida-- no tenemos otra opción que reventarle un cohetón en el hocico al perro, también del vecino, que con un entusiasmo atroz pretende darnos una probadita en la pierna.

Me encontraba hoy en el Wong de Dos de Mayo y ví a una niña con el Síndrome de Down. Recordé el post de KAT, que había leído hoy en la mañana, donde menciona que una cajera le dijo a uno de estos chicos "No me fastidies más", seguramente porque, dentro de su inocencia y su afán de demostrar cariño, pueden llegar a ponerse bastante melosos, lo reconozco. También me hizo acordar aquel incidente de los siete años, que paso a relatarles a continuación pues soy enemigo del suspenso.

Recuerdo que era de noche, y --sacando cálculos-- vendría a ser el año 1984. Estaba acompañando a mi viejo --¡que cada día se parece más a mí!-- a hacer una diligencia y me dijo que tenía que ir a la casa de un amigo a recoger unos papeles; no sin antes "advertirme" que el hijo de su amigo era "mongolito", y que por lo tanto, me abstenga de hacer algún comentario cruel --propio de los niños, que dicen la verdad sin tapujos--, reírme, o en fin, cometer algún acto fuera de lugar, que fuera a ofender al niñito a su familia, porque de lo contrario "te saco la mierda por payaso"(como decía mi papá), porque ya me conocían y sabían que de tranquilito no tenía nada. Debo agregar que en aquellos tiempos, vivía en una especie de "Libertad Condicional", donde a la primera de bastos me reventaban el culo a correazos, y me dejaban durmiendo boca-arriba cuatro días, por malcriado.

Así pues, con la correspondiente advertencia, y con la voz cargada de hebillazos, mi viejo procedió a tocar el timbre, y al poco rato salió su amigo; lo saludó; me presentó; y el señor me dijo: "A ver, espérate un ratito que te voy a presentar a mi hijo Jorgito". Contesté con una leve sonrisa, mientras esperaba nervioso la aparición del niñito bajo la atenta mirada de mi papá, que me las tenía juradas. En eso hizo su aparición Jorgito, y... cómo describir aquel energúmeno del tamaño de Frankenstein, y con la misma vestimenta de Pericles, de los Locos Adams. Recuerdo que la presión me bajó a siete, pues de niñito no tenía nada y --en aquel entonces-- la cara del muchacho me asustó y tuvieron que pasarme catorce cuyes para curarme del susto.

El asunto no terminó ahí, pues mi viejo y su amigo pasaron al escritorio para, seguramente, conversar de asuntos de adultos mientras Jorgito me tomaba de la mano y me dijo: "¿Quieres conocer a mi perro?"; Yo, naturalmente, preferí no darle la contra, por miedo a que me desentornille el cráneo con dos dedos, hasta que llegamos a un pasadizo donde, al mismo estilo de las películas de terror, había una puerta y los ladridos del can se podían escuchar con toda claridad. Bueno; ese perro debía tener el tamaño de un caballo, porque, tal vez movido por la voz de su amo, el can comenzó a lanzar bramidos y a azotar la puerta de tal manera que lo que había atrás debía ser --según mi razonamiento de siete años-- Godzilla, El exorcista, o un dragón de tres cabezas sin almorzar. "¡No! ¡ya no quiero conocerlo!" dije, pero Jorgito jalaba con la fuerza de tres tractores y dieciocho Wookies. Cuando me encontraba a escasos cinco pasos de la puerta, no tuve otra opción y --movido por el miedo a que me coman vivo, y quiero que quede claro el motivo-- procedí a darle sin más trámites un lamparazo de bronce en el cerebro, que justamente se hallaba cerca a la puerta.

Ya se imaginarán el despelote que se armó cuando Jorgito gritó "¡Papáaaaaa!", mientras tenía la cabeza como un festival de glóbulos rojos. El papá de Jorgito se lo llevó corriendo a que le pongan los cuarentiséis puntos correspondientes en la testa, mientras mi viejo me sacaba como un bólido de la casa a su carro, y luego, al llegar a casa, y por más que traté de explicar el asunto --desde el otro lado de la puerta de mi cuarto debidamente trancada con la cama-- no me sirvió de nada pues mi viejo había tomado la determinación de romperme el alma, con la correa de sus tiempos de militar, que la tenía guardada para ocasiones especiales como ésta.

Al final, tuve que abrir la puerta donde me zamparon ocho viajes de correa, "constantes y sonantes". Felizmente antes de abrir la puerta me había puesto encima dos calzoncillos extras, un jean y un pantalón de buzo que absorbieron los impactos como si fuera kevlar reforzado. Aunque las cicatrices del alma, al sufrir la incompresión paterna no me las borra ni San Pedro con toda la corte celestial, pues, a veces, no es fácil ser niño, como muchos piensan.

Claro que... seré niño, pero cojudo, ¡Jamás!

19 comentarios:

Dragón dijo...

Ese incidente es puramente culpa de los viejos. Te dejaron con semejante grandulón. Porque mentalmente sería de tu edad, pero los años se manifiestan a través de la musculatura y si no hacías algo en ese momento iba a ocurrir una desgracia de proporciones mayores.

Herr Hauptmann dijo...

Si no le hubieses reventado la lámpara en la mitra, el perro de seguro te iba a dar "una probadita". Y sí pues, nunca escuchan a los niños.

Carlitos dijo...
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Kat dijo...

y algo me dice que soimos las únicas personas que comentaremos el post (claro de manera saludable)

De acuerdo con los comments anteriores.
Por eso digo que no deberían poner a trabajar a ningún niño con síndrome de down o deficiencia física o mental en un lugar con personas que, naturalmente no saben o no están obligadas a ser tolerantes y comprensibles con niños o adultos especiales.

Además tú tienes algo a tu favor: tenías el criterio de una criatura.

Ya a los 30 y tantos que salgas con una actitud de este tipo sería cruel...
pero todos sabemos que en el rincón del lagarto se respira bondad y paz ^^

The Lizard King dijo...

¡Jajaja! Cómo que "treinta y tantos"

No, todavía, pero ya falta poco.

Elmo Electrico dijo...

Aun recuerdo la frase apocaliptica de mi viejo: "Callate la boca mierda, o vuelo y te estampo!"

Aun tengo pesadillas...

Wolf dijo...

al leer tu post me has hecho acordar de todos los momentos incomodos que uno tiene que pasar cuando es niño por culpa del sometimiento de los viejos... y aunque se que no pretendias burlarte me e cagado de la risa...

rafito76 dijo...

Lamentablemente los viejos alucinaban que uno a una cierta edad tendría la "madurez" necesaria para afrontar situaciones que están lejos de nuestro círculo normal (llámese un "niño" con esta emfermedad), recuerdo que en el cole fuimos a un famoso "paseo" al Larco Herrera;lindo lugar para aprender;un loco empezó a gritar como un Cerdo antes de ser "capado", eso fue en el patio y nosotros como un medio de autodefensa los empezamos a agarrar a pedrones antes que se acerque, aun recuerdo los días de aislamiento en mi cuarto despues de la suspención en el cole post latigazos de mi madre y padre,,,,que tal concha!!!..un niño solo se defiende!!!!!

Ojos negros dijo...

pobre ...pero tenias que hacerlo o no salias vivo de esa ... algo comico tu relato pero es verdad es dificil ser niño ..

Isabella dijo...

Ahhhh... pensar que ahora lo de pegar ya pasò de moda y vienen con ese asunto de la psicologìa infantil y explicarles lo que pasò y blablabla...

PD. Aún no han quitado la palabra de verificaciòn?. Chez! volverè a la huelga.

digler dijo...

jajaja me recordaste un episodio de mi infancia, pero a falta de lampara yo le acomode un patadon en los huev@s... claro que también me tocaron bastantes patadas en el culo

capitan dijo...

tamare!! me han hecho acordar los correazos ke me daban en akellas epocas

The First of the Gang to Die dijo...

que recague de la risa!!
a veces muchos de los ninos/jovenes/adultos que sufren down saben de su condicon y se aprovechan de ella.

Dragón dijo...

Tienes razón, muchos se aprovechan. El pelotudo de mi ex cuñado es sordo, pero aprovecha ese defecto para rascarse las bolas todo el santo día y a los 34 años exigir a grito limpio a sus viejos lo que mierda quiera. ¡conchudo!

Lobito dijo...

Holas, estoy organizando un delito.

Hay un mexicanito hijo de la chingada al que nos vamos a llevar de encuentro.

Pronto veremos de lo que son capaces los "cerebros" de Wilson y los "monstruos en computación" unidos.

"Bases del concurso" aquí.

Saludos y buenas noches.

Carlitos dijo...

...este no tiene vida alguna despues que apaga su computadora,.....Pobrecito!

zaratustra dijo...

VISTE AL NINO DOWN Y TE ACORDASTE DE KAT. ESO SE LLAMA ASOCIACION...MAESTRO!
ZARITA

Anónimo dijo...

ps pienso que ya lo superaste, si no no lo estubieras contando, y claro que fue culpa de lo adultos alfinal el Jorjito estaba enfermo y no fue nada responsable averlos dejados solo, la responsabilidad era de ellos , mas sin enbargo no lo haceptaron.

Anónimo dijo...

ps pienso que ya lo superaste, si no no lo estubieras contando, y claro que fue culpa de lo adultos alfinal el Jorjito estaba enfermo y no fue nada responsable averlos dejados solo, la responsabilidad era de ellos , mas sin enbargo no lo haceptaron.