jueves, julio 27, 2006

"DESFILE PATRIOTERO"

Hace un montón de años, en la época escolar, yo pertenecía a la gloriosa banda de música del colegio como fórmula para escaparme de los ensayos de marcha, en los cuales estaría condenado a indefectiblemente morir de aburrimiento, de frío o calor (sea el caso), que se hacían en la víspera de las fiestas patrias. Como todo el mundo salía a marchar, los que pertenecíamos a la banda éramos merecedores de un hueveo absoluto durante los ensayos generales, en los cuales nos tomándonos una gaseosa sacándoles pica a nuestros demás compañeros que marchaban interminablemente a paso de ganso por el patio de honor (que de honor no tenía mucho, pero en fin).

Nuestra bien ponderada banda tenía unos instrumentos de antología que serían dignos de un museo, (algunos del año 1929) y teníamos que manternerlos en perfecto estado muchas veces con nuestra plata, ya que al director (el R.P. Cotrina), más le preocupaba participar en "Adecore" que las demás actividades extracurriculares. Por cierto, el último galardón que obtuvo el colegio fue en la década de los '60 y en cada marcha paseaban al ya algo envejecido estandarte con un orgullo digno de un pavo real.


A trumpet


Tras varios meses de ensayos, llegó el gran día. En ese entonces, mi hermano mayor era brigadier de la banda, por lo que a él le tocaba pararse al frente durante la exhibición. Yo estaba al centro, un poco más atrás, en la sección de instrumentos de viento. Por entonces, existía una rivalidad por ser el brigadier (supongo que en ese momento era importante) entre un tipo llamado Lizio N. y mi hermano. Lizio como dé lugar quiso que le pusieran en el sitial de honor, pero sin embargo, mi hermano fue el designado, por tratarse de uno de los más veteranos músicos de la banda (aparte de que él ya estaba en el último año de secundaria). A Lizio lo le quedó otra que refunfuñar como viejita cascarrabias por su mala suerte. Todos estábamos ataviados con el uniforme de la banda: Boinas rojas (algunas con estrellas para jurarnos generales de un ejército inexistente), camisas de manga larga blancas, el pantalón color rata y escarpines blancos cubriendo los zapatos. Salimos todos con nuestro profesor de música a la calle y empezaron los movimientos. En eso, Lizio ya no pudo más consigo mismo y armó una pataleta en la cual finalmente arrojó el instrumento por los aires hasta que impactó pesadamente sobre el pavimento, la pobre e indefensa corneta terminó más aplastada que asiento de gorda. Eso marcó su retiro definitivo de las actividades musicales.

Pasado el incidente, nos movimos durante cuadras y cuadras, entonando ocasionalmente algunas melodías que nos sabíamos de memoria (eran como 9 temas) y marchando a paso marcial, hasta que nos ubicamos en la calle y nos colocamos detrás de un colegio estatal, el 11-no-sé-cuántos. El estado de sus instrumentos era realmente calamitoso: Las cornetas más chancadas que colectivo de la vía expresa, la percusión con su cueros parchados con gutapercha y los platillos rotos o rajados. El único que se salvaba con las justas era el bombo, el cual estaba pintarrajeado con mensajes ilegibles. Cuando nos llegó el turno, nos colocamos a un lado (convenientemente señalizado) y tocamos mientras pasaban los "batallones" de alumnos, algunos marchaban, otros hacían la finta y los profes simplemente caminaban (tengo que anotar que las profesoras estaban firmenente agarradas de su cartera, como si fuera su tabla de salvación). Todos desfilando ante nuestras beneméritas autoridades municipales. Todo muy bien hasta que tocó el turno de retiramos de allí, en un movimiento impecable e irrepetido hasta ahora, hasta colocarnos en nuestra nueva posición, mientras veíamos cómo desfilaban los otros colegios:

Vimos pasar a nuestro eterno rival, aquel que era un colegio del estado pero tenía el apoyo de la gente de la FAP, y los tipos parecían soldados marchando con sus botas militares. Hicieron la finta y pasaron con su banda de instrumentos prestados. Luego pasó un colegio de mujeres que hacían esos extraños malabares con las baquetas, y luego otro colegio que no tuvo mejor idea que mandar a su escolta al ridículo ataviados con fusiles de madera (sí, leyeron bien). "N" horas después, finalmente acabó el desfile, pero fuimos llamados otra vez a pasar por el estrado... ¡después de poco más de dos décadas por fin habíamos ganado otro estandarte por nuestra impecable participación en el desfile!. Además habíamos sido convocados a participar en el concurso de bandas de Lima en la Plaza de la Bandera. Todo sin el apoyo del mequetrefe del director.

Días después, a medida que se acercaba la fecha de la presentación, a nuestro reverendo director no le hizo ni fú ni fá el tema del concurso así que nos denegó el permiso y el apoyo para ir, por considerarlo "un asunto de poca importancia" añadiendo que eso sólo eran nimiedades que no aportaban en nada. Nuestras protestas fueron acalladas con un silencio de cementerio (el de las buenas ideas). Con ello, no hizo otra cosa que matar definitivamente el espíritu de aquella magnífica promoción que no se volvió a repetir jamás.




Ahora Uds. dirán ¿y qué viene todo esto? Pues bueno; con motivos de estas fiestas patrias me acordé del viejo de mierda de Cotrina.Sinceramente no tenía las mínimas ganas de contar esta historia, porque en realidad no es mas que un pretexto para decir:




"¡Gracias Cotrina, viejo hijo de un camión lleno de putas, ojalá te pudras, basura!"

A trumpet

P.S.: Ah, que viva el Perú.

--
Herr Hauptmann

11 comentarios:

Dragón dijo...

Seguro Cotrina (nombre de vedette tiene ese puto) quería todas las "cornetas" para el solito.
Por ahí escuche que quieren eliminar los desfiles escolares...

Carlitos dijo...
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rafito76 dijo...

Pero creo que lo peor a parte de la formaciones en un colegio religioso (Maristas San Luis - Barranco) eran las rezadas del "angeluz" todos los días al mediodía, realmente era estresante ver al cura (gay por cierto) rezando como un gran santo despues de querer paletear a la gente...en nuestro caso los desfiles de 28 terminaban en unos broncones con los colegios estatales de Barranco, nos tiraban monedas y papeles...recuerdo al maricón de Carlos Karlín en una de esas grescas huyendo hecho una loca para que no le caiga nada!!!...tiempos aquellos....
Un abrazo.

capitan dijo...

nunca me gustaron ni me gustaran esos desfiles; tampoco soporto ver a gente con escarpelas

santos dijo...

siempre me llegó al chompiras marchar en el colegio no me importaba que me jalen en conducta, no iba a los desfiles y punto y en los ensayos lo hacia mal,siempre me castigaban en fin, no soporto ver los desfiles, es algo tan fingido puff

digler dijo...

que tal viejo de mierd@

ernesto pancorvo dijo...

hijos de puta, cuiden sus asteriscos q en estos dias les caen 10 serranos listos para atravesarlos

Herr Hauptmann dijo...

¿Lo dices por experiencia?

Carlitos dijo...

Herr,.. otro serrano maricon por estos lares?...
...en vez de hacer una "amenaza" intelectual, hace una "amenaza sexual", si no te digo, son como animalitos estos Marrones...

The First of the Gang to Die dijo...

en 1989 a cesareo fernandez (director en ese entonces de mi cole, el san angustin
) no se le ocurrio mejor idea que meternos a desfilar en el campo de marte.... nos enteramos 1 semana antes... fuimos la verguenza del desfile, terminamos de marchar y salimos embalados por que los otros colegios querian darnos semejante pateadura por tomarnos el tema tan a la ligera.

Anónimo dijo...

en este blog hay muchos racistas son unos mediocres........
NO MAS RACISMO EN EL PERU