En los lejanos años 90, mis amigos y yo, sentíamos como nuestras hormonas nos hacían experimentar cosas nuevas, cosas que tenían que ver con las mujeres, los vicios, la violencia, nos sentíamos adultos (ahora somos adúlteros), tomábamos seguido con nuestros infaltables “fallos” (hacía un año que lo había probado y hasta ahora no lo dejo.) A mí no me gustaba tomar parado en una tienda, rara vez lo hacía.
Sin imaginar lo que se venía una hora más tarde, acepté una oferta de mis amigos que querían celebrar que era “Jueves”. Estos cojudos celebraban los 7 días de la semana como si fuera su cumpleaños. Galleta, Ricurita, Fotografito y yo, íbamos a participar en una de los mejores ajusticiamientos que haya visto.
-Galleta: "¡Oe vamos a tomar un par de chelas donde Yola!"
-Ricu: "Pa celebrar que es Jueves... no seas huevón, vamos..."
-Dragón: "Ya que xuxa vamos pero un par nomás..."
Llegamos donde Yola, que tenía una tienda de mierda, si se puede llamar tienda por que era la ventana abierta de su jato con los productos alcohólicos más surtidos, y en las afueras los borrachos más surtidos; ¡era una ventana convertida en cantina esa mierda!. Nos pedimos un par de chelas y nos pusimos a hablar cada cojudez propias de esa edad. No éramos los únicos ahí, a parte de nosotros habían unos 10 vagos treintañeros que pensaban que eran quinceañeros, como si tomaran diariamente el elixir de la eterna juventud.
Cuando estábamos por la mitad de la segunda botella y nos mirábamos las caras y los bolsillos para ver si nos alcanzaba para otra. Vemos pasar a una caca disfrazada de correcaminos; pasó recontra rápido y se metió a un pasaje que daba a un parque. A los 10 segundos escuchamos que dos manganzones venían gritando la palabra clave. "¡CHORO!, ¡CHORO!", no sé qué mierda le pasó a la gente en ese momento, todos los de ahí salimos disparados a perseguir al Mojón disfrazado de Marrón.

Nos metimos por el pasaje que daba al parque y corrimos para alcanzar a nuestra presa, parecía como si el choro llevara la ultima cerveza del desierto, en 10 segundos estabamos en la otra salida de el parque. Cuando salimos nos dimos con la sorpresa que el amigo de los radios último modelo, nos esperaba empuñando un tronco y diciendo:
- "¡¡No se me acerquen conchasumadre!!"
En ese momento no sé de dónde aparece un proyectil teledirigido (una piedra del tamaño de una pelota de voley) directo al tronco. Nuevamente, luego de ese acertado e inesperado tiro, se revivieron nuestras esperanzas de vengarnos de todos los robos que había sufrido nuestro querido barrio. El choro tenía la paga y nosotros la íbamos a cobrar.
Apenas soltó el tronco seco, nuestro querido Forest Gump salió disparado con dirección a una pequeña tiendita que estaba en una esquina, lamentablemente para él, ahí habían como quince fornidos catadores. Lo interceptaron y le hicieron probar el cemento, una y otra vez, sus dientes (los que le quedaban iban a ser historia en unos momentos.
Parecía que la gente hacía cola, todos querían dejarle un pequeño recuerdo. Nosotros estábamos casi al último, resignados a ser espectadores. El segundo turno lo volteó y le empezo a arreglar la cara gratis, unos diez golpes fueron suficientes para que alguna gente le agarre cariño al correcaminos.
-"¡Ya déjenlo no sean abusivos!"
Parece que esa pequeña distracción sirvió para darle esperanzas al recién operado, para seguir su carrera a la libertad. ¡ZAZZZZZ!, arrancó de nuevo. puta madre se nos escapaba , felizmente otra mancha de unas diez personas más , le cortaron las alas a media cuadra. Lo rodearon y llegó el agraviado:
-"Ya, ya, dame mi radio y nos vamos a la comisaría"
-"¡No pe , yo no tengo nada!"
Ahí recién supimos por qué lo perseguíamos...
Ahora el correcaminos se disfrazó de Houdini, por que no sé como se escapó de la turba...
-Dragón: "¡Se nos va, conchasumadre!"
-Galleta: "¡Rápido, que se va por la Canadá!"
El choro nos llevaba la delantera, unos segundos nomás, y la Av. Canadá se convirtió en nuestra pista de 100 metros planos, ¡que tal fortaleza de ese conchasumadre!", No caía. Hace un quiebre y se mete a una calle que daba a un parque. Sobreparó y Galleta y yo nos dimos cuenta de que estábamos solos. La gente llegaria en unos minutos más.
-Galleta: "¡Ya déjame a este conchasumadre, yo solo me lo fajo!.
Cual costumbre marrón, Galleta se sacó el polo y se cuadró:
-Galleta: "¡Ya, ven conchatumadre, ahora vas a ver!"
El correcaminos sorprendentemente se le cuadró, pero la gracia no le duró ni 10 segundos. Dos reverendos mazazos lo hicieron volver a la realidad. Ricu y Fotografito recién llegaban, lo agarraron y lo tiraron a un jardín; para mala suerte del choro, el jardín servía de letrina para todos los canes de la zona. ¡Literalmente estaba hecho mierda!. Para cualquier eventualidad yo esperaba en la esquina para entrar al parque.
Por cuarta vez el choro se para y empieza a correr, aprovechando que aún no llegaba la gente... Aquí entro yo; al fin se me había hecho. tantas películas de Bruce, y unos cuantos años en el karate, me hicieron levantar la “pata” de una forma tan natural... Le clave la zapatilla en plena boca del estómago. ¡Se la comió! El único ruido que se escuché fue: "¡¡¡Ahhhhh , ahora si , me cagaste!!!", mientras se iba desplomando. Justo llegaba la gente y aprovecharon para darle unas cuanta chiquitas antes de llevarlo a la cómica. Estaba cerca, así que fuimos todos en mancha, unos 40 justicieros, y cuando llegamos nos dimos de cara con la realidad.
-"No podemos hacer nada, si entra mañana lo soltamos..."
Puta madre, lo de siempre. Se lo dejamos en calidad de saco de huesos rotos. Como único saldo positivo fueron 4 dientes, 3 costillas, Unas cirugía Plastica, y la unión de 40 Creyentes De La Justicia Urbana, que desinteresadamente se vistieron de policías para poner orden en nuestro tranquilo y apacible barrio victoriano.