jueves, octubre 06, 2005

Vandalismo Táctico

Corrían las vacaciones del año 1987, cuando mi gran amigo Dragón, en una de sus tantas incursiones a mi casa, trajo una de las armas más excelentes que haya yo podido ver durante mi infancia, --superando ampliamente al lanza-chapas, el tumba-chola y la honda-- : La cerbatana.

Ahora bien, cuando uno está en la edad de las aventuras, es decir, cuando apedrear perros, participar en batallas campales con hondas, meterse a las construcciones a jugar a la guerrita, interceptar a la chola que se dirige tranquilamente a la bodega para asestarle --en partes indeocorosas-- un cachiporrazo de medias sucias con arena y talco como relleno, el descubrir un arma nueva eleva el espíritu como si uno fumara pichicata y pone el cerebro a carburar como un quadrajet, los nuevos usos --porquería y media, naturalmente-- que uno puede darles.

Esta excelentísima arma, que consta de un tubo de mierda de PVC, cortado más o menos a un tamaño de 50 centímetros, no sería nada si no fuera por el tipo de munición que lleva: un cartucho de papel.

Confección del cartucho

Tomamos el papel

Enrollamos como se muestra
Jalamos para darle forma (con las dos manos, solo que si lo hago, con qué mierda agarro la camara)

Pegamos la punta para que no se nos desarme solo.


Luego de este preludio, paso a contarles una de las tantas porquerías que hice por esas épocas.
Yo tenía un vecino, en la construcción del costado de mi casa, que se llamaba "Peter Segundo", mejor conocido en la industria constructora (ya que repartía menú a los obreros) como "Nano".

Nano vivía, como ya lo dije, al costado de mi casa, y tenía un balcón que daba a mi garaje, por lo tanto nos agarrábamos a cerbatanazo limpio (ni tan limpio, pues una vez decidí mojar la punta de mis municiones en tinta para estampados, dejándole la ropa como un mapa de la vía láctea) y una mañana, me salió con una novedad que, para ser sincero, hizo que me recorriera una envidia reptante por todo mi ser: El miserable había recortado toda la guía telefónica, --amaneciéndose la noche anterior, porque tenía unas ojeras que parecían berenjenas-- cortando cada hoja en cuatro partes, obteniendo así miles de papeles listos para hacer el cartucho directamente, lo cual, cuando uno está en medio de una guerra, quedarse sin materia prima para las municiones, incrementa el peligro de recibir un cartuchazo en el ojo y no tener con qué responder.

Claro que siempre está el recurso de pararse, agarrar del pescuezo al autor del tiro, y, echando por tierra las reglas, molerlo a patadas, que SIEMPRE es más efectivo, pero que no es bien visto por los participantes del juego, sobretodo por el receptor de la pateadura.

Esa noche no pude dormir, pensando en que para tener un tesoro igual tendría que tirarme la chamba maratónica de cortar la guía telefónica pasada, (por que si cortaba la actual, mi viejo me cortaba las bolas) y eso era una tarea que no pensaba realizar. Fué así que en medio de mi desvelo, escuché una voz, que le atribuí a Dios (¡tenía que ser él!) que me dijo: "¡Anda tíraselos pues, cojudo!"

Sin pensarlo dos veces, me puse mi buzo y polo negro, y procedí a treparme a la casa de mi vecino por el techo, ingresando sigilosamente a su cuarto, --¡llevándome en el camino unos dos o tres sustos del carajo!-- con toda la familia durmiendo, para llevarme aquel preciado botín.

Al día siguiente le reventé la cara a cartuchazos, ganando por superioridad de artillería, obligándolo a rendirse.

¡Realmente si uno cede un centímetro en la guerra, se jode!

14 comentarios:

Dragón dijo...

ja ja ja, que buenas épocas carajo. pero ojo que si te quedas sin papel no pierdes, una ves me paso eso y a mi contrincante le metí un tubazo que le saque unas lagrimitas. jajajaja .
Pero ahorita haciendo memoria, a veces recogíamos los cartuchos del suelo y se supone que cuando metes el cartuchazo, la parte trasera esta en contacto con tu lengua y sale un poco mojado, bueno gajes del oficio

alvaro_crema dijo...

jajajajaja que buena...el año pasado yo me fui a san ramon con mi familia y visitamos algo asi como una tribu...y mi primito (el chibolo mas hijoeputa del universo) se compro una de esas vainas, pero esas q disparan cojudeces de madera q parecen mondadientes. bueno el caso es q se paro atras mio y soplo su mierda, y la mitad de su mondadientes perforo mi pantorrilla.saque unos 3 centimetros de madera de mi pierna.pero no le hice nada porque me acorde que yo tambien fui un conchasumadre con esas cosas, solo agarre su cerbatana y le meti un maderazo en la cabeza...ta buenazo el post

The Lizard King dijo...

Dragón: Puta sí amigo, ya van a ser casi 20 años atrás de estas cojudeces. pero hasta ahora tengo puntería.

Alvaro: Si, no creas, estos cartuchos de papel, aparte de tener una aerodinámica de la puta madre, duelen como el culo. Lo bueno es que puedes disparar de techo a techo y mantienen su velocidad y potencia de impacto.

Herr Hauptmann dijo...

La otra táctica es dejar cartuchos por el suelo a propósito para que cuando el contrincante se le acaben las municiones e intente recoger los cartuchos usados, le caiga uno bien dirigido a la mitra. Por ambicioso.

The Lizard King dijo...

Herr: Ja,ja,ja! Hasta ahora te acuerdas de esa

digler dijo...

jajaja gracias por recordarme tantas noches de hueveo, cuando uno es chibolo todo es relajo

The First of the Gang to Die dijo...

cuando era chibolo andaba enamorado de la chica del frente, tenia 10 y ella 13 o 14, no importa cuan avezadas eran mis piruetas en mi bmx, ella nunca me miro.
hasta q pasaron 10 anos y me hablo.

alvaro_crema dijo...

creo q ya me anime a armar una de esas cojudeces...puede ser util mientras manejo y el chofer de una combi tiene la ventana abierta...tuerto no podra manejar mas

Kat dijo...

La anécdota es increíblemente buena

Kat dijo...

Respondido

=)

San Cucán?

Lobito dijo...

Yo tenía unos patas con los que poníamos agujas de inyección a las punta de lapicero NOVO derritiendo el plástico.
Luego les agregábamos unos resortes de Comodoy al lapicero y los trabábamos con un fierro caliente que atravezaba el mismo.

Eran nuestras ballestas NOVO

Un día muy infeliz dejamos de construirlas.

Sapo dijo...

Hace semanas que leo este blog de pura casulidad ya que no soy "blogger" (favor corregirme si el término es inadecuado), y me parece de la puta madre, llegue de pura casualidad por un link en una pagina que trataba terminos de racismo....en fin...Felicitaciones a todos los que contribuyen con los articulos ya que realmente me ayudan a soportar la rutina y stress de todos los dias (ademas me cago de la risa)....Exelente idea de dejar tuertos a los choferes de combi....

The Lizard King dijo...

Sapo: Gracias por las felicitaciones, Acá también escribimos para desestresarnos un rato, y poder hacer algo con las horas de hueveo.

Lobito: Y con qué las disparaban?

Lobito dijo...

Eran lapicero con resorte. Agustabas la tapa y salían disparas. Eran la cagada. El especialista en hacerlas (yo sólo las usaba) era Alex, ese jijuna... luego de una clase de "Naturales" se le ocurrió que podía, como decía el libro, hacer TAXIDERMIA con cualquier bicho que se le ocurriera. Así pagaron patos palomas, cuyes, perritos y hasta un gato que el huevón guardó en un pomo con formol. Todo abierto el pobre.

Más cagón es Lucho que hasta viejo tuvo su cernícalo en la refri.. esperando una civilización del futuro para que lo reviva. Le había costado mucho amaestrarlo.

puta... pero ese es otro tema e historia